Capitulo I
Hace mucho tiempo, en un remota tierra había un pueblo, el pueblo de Kascón.
Era un pueblo próspero a fuerza de sus condiciones naturales: un río caudaloso, caminos apacibles, luz y calor. Las gentes vivían y morían según extrañas reglamentaciones orales, pasadas de generación en generación.
La vida en Kascón giraba irremediablemente en torno a la figura de los 10 dioses de Kascón, divinidades masculinas con poderes dispares. Cada domingo se aparecían ante los sumisos pobladores de Kascón, y su villa gemela, villa Kascón, al oeste.
Las mujeres eran relegadas a las mínimas tareas del hogar y el campo. Los proveedores, los hombres, vivían sin esfuerzo de la extracción de un extraño metal de las mismas entrañas de la tierra, abundante en Kascón y que se extraía sin demasiado esfuerzo, que comerciaban con diversos pueblos y ciudades, desde los más cercanos a los más lejanos....
Asimismo, las mujeres eran muy pocas por lo que eran un bien muy apreciado en esa sociedad un poco indolente, que aceptaba la poligamia de buena gana, los embates amorosos públicos. Aunque no los dioses, que, a pesar de su condición divina, desconocian la mayoría de lo que pasaba en Kascón, ya que no tenían ojos y solo veían lo que los sacerdotes de los templos les decían que ocurría.
Continuará......

